Automedicación


Cosas de perros, Cómo conocer y cuidar a tu mascota

Capítulo 8 Torpezas Sanitarias - Automedicación

Este concepto es imposible en los animales de compañía… ningún perro, de forma consciente y voluntaria, acude al cajón de los fármacos y se administra una dosis… otra cosa, aleatoria, es el animal que por la exultante torpeza del humano consume diversos fármacos, o "drogas", por encontrarlas a tiro de hocico.

Por tanto, en la "automedicación" de los perros, como siempre, está, como "brazo armado" (más correcto sería "brazo ejecutor"), el humano torpe y, a pesar de ello, presuntamente racional.


El ser pensante, por ejemplo, ante los continuos vómitos de "Tripi", hace un profundo ejercicio retrospectivo… "cuando estuve en casa de Juan y nos dimos el atracón de morcilla… ¡¡qué mala noche!! Vomitando sin parar…" "Juli llama a su madre y ésta le dijo… dale a tu marido, mira que es animal… unas cucharaditas de "primperan"… será borrico". "Qué bien me sentó… no volví a vomitar"… "espero que todavía quede jarabe de ése…" "a ver, a ver… ¡¡sí!!... ¡¡leñe!!, ¡¡está caducado…!! "Bueno, es poco más de un año… seguro que no pasa nada, como los yogures…"

"¿Y cuánto le doy? ¿yo me tomé una… o dos cucharadas? ¡¡Fueron dos…!!, ¡¡seguro!!... ¡¡"Tripi"!!, toma, toma…


Una cucharada de primperan fue administrada al animal tras tan "profesional" valoración del caso…

A las pocas horas "Tripi" estaba en la mesa de quirófano de la clínica veterinaria del barrio… Juan y Juli habían estado en una barbacoa en casa de unos amigos… torpes, muy torpes… estos amigos ofrecían, entre risas complacientes, todos los huesos de las chuletas a "Tripi".


El veterinario fue claro: CIRUGÍA, urgente… Lo que nunca supo el profesional es que "Tripi" pudo morir antes de la cirugía "gracias" a la administración del primperan… no es que el primperan sea malo, en absoluto, pero, como muchos fármacos, está contraindicado en ciertas ocasiones, como en la obstrucción que tenía "Tripi".


Ácido acetilsalicílico, ibuprofeno, paracetamol, primperan, antiácidos, ¡¡tranquilizantes!!, laxantes, vitaminas, pomadas, cremas… cualquier fármaco o similar de uso humano puede actuar sin prescripción facultativa sobre el cuerpo del perro y, lo más triste, con el pleno convencimiento del propietario.

Pero, queridos amigos, todo el organismo del animal puede verse "beneficiado" del absurdo comportamiento del propietario…

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