Perros ancianos y Síndrome de Disfunción Cognitiva


Muchas de nuestras mascotas caninas cuando llegan a una determinada edad empiezan a mostrar conductas que pueden considerarse “normales” por su vejez, pero esto no es del todo correcto, ya que muchas veces esos comportamientos son debidos a patologías como es el caso del Síndrome de Disfunción Cognitiva.


Estos perros presentan síntomas similares a la enfermedad de Alzheimer. Muestran desorientación, confusión, falta de memoria y cambios de personalidad.




El envejecimiento no es un trastorno en sí mismo, pero los cambios producidos durante la vejez provocan una reducción de la capacidad del animal para adaptarse al ambiente que le rodea, lo que conlleva a que el animal esté sometido a un mayor nivel de estrés que desencadena un estado ansioso.


Además, al envejecer empiezan a perder aptitudes físicas. Por lo tanto, aparte de las enfermedades propias de los perrosviejos, estos animales comienzan a no oír ni ver correctamente, y esta merma de los sentidos les genera mayor estrés.


Esta degeneración física y mental por la edad tiene una repercusión sobre el comportamiento del animal. Por ejemplo, un perro que tiene miedo a los niños, puede empezar a ser más reactivo, irritable y agresivo, a medida que empieza a sentirse más incómodo, por un simple problema dental, o por una menor movilidad por problemas articulares.


Aparte de la edad, juega un papel importante el nivel de ansiedad que de por sí puede tener el perro. Los animales con niveles altos de ansiedad no pueden evitar considerar cualquier tipo de información del ambiente que le rodea como amenazante, por lo que será más difícil para estos animales responder adecuadamente a cualquier actividad o situación que requiera atención.


Estos cambios son muy frustrantes para el dueño, porque nuestro perro no puede comportarse como un animal de compañía.


El conjunto de estos trastornos del comportamiento recibe el nombre de Síndrome de Disfunción Cognitiva.


En la mayoría de los casos, el tratamiento médico es la única forma de reducir el impacto de estos problemas, aunque se trata de tratamientos paliativos que retrasan el avance de la enfermedad, ya que este síndrome no tiene cura.


De todos modos, es fundamental estimular la memoria de estos animales, así como todos sus sentidos y para ello, podemos utilizar una gran variedad de juegos, como por ejemplo, esconderle algún trozo de comida jugosa para que con su olfato la busque. Así como utilizar todo aquello que esté en nuestras manos para relajar al animal, como puede ser la música.




Este síndrome provoca que el animal se sienta indefenso y estresado con todo lo que le rodea, y muchas veces reacciona con miedo o con agresividad. Por lo que es necesario ponerse en manos de profesionales, veterinarios especialistas en Medicina del Comportamiento, para mejorar la calidad de vida de nuestra mascota.