Razones para recoger los excrementos de nuestros perros


Dice la tradición que pisar una caca de perro trae buena suerte, pues bien, el primer día de este año, cuando salimos a pasear a nuestros amigos de cuatro patas, pisamos una. Esperamos que sea verdad porque, independientemente de la tradición, es una verdadera asquerosidad.


Por razones que aún no entenderemos algunos propietarios de perros tienen la “sana” costumbre de no recoger los excrementos de sus mascotas. Con motivos tan poco convincentes como que sirven de “abono natural”. En contra de la errónea idea de los “abonos ecológicos”, la realidad es una considerable afectación para nuestra salud por la cantidad de enfermedades que los excrementos pueden transmitir a nuestros perros, nuestros animales domésticos y, a través de la cadena trófica, a los propios seres humanos.


Como introducción al comportamiento de nuestros perros, Según un estudio realizado por la Universidad de California, el 99.8% del AND mitocondrial de lobo (canis lupus) coincide con el de nuestro perro (canis familiaris) así podemos aseverar que provienen de él y por tanto los estudios realizados en lobos se pueden extrapolar a nuestros perros.


Por tanto es lógico pensar que nuestros perros seguirán las mismas pautas conductuales, como precursores evolutivos, depositando sus heces en lugares que sean bien visibles y accesibles para otros perros. El contacto entre perros y heces será muy estrecho, consecuentemente, la probabilidad de contagio de enfermedades también será elevado.

A pesar de las campañas que los organismos oficiales realizan y el coste que ello supone para nuestros ayuntamientos: colocar papeleras con dispensadores de bolsitas, promover diferentes campañas de concienciación, crear parques para perros, etc. Aún quedan personas que no recogen los excrementos de sus perros y estos “descuidos” van en perjuicio de todos, en especial de los propietarios responsables y amantes de los animales, por suerte mayoría en nuestras ciudades, que no pueden disfrutar de sus compañeros sin que alguien los increpe, y con razón, por las “minas” que nos encontramos en la vía pública a cada paso, como consecuencia de la falta de civismo y respeto al resto de unos pocos.


Quisiéramos poner en conocimiento de quienes se resisten a recoger los excrementos de sus perros, los perjuicios que pueden ocasionar a la población, incluidos sus propios seres queridos, amen de las sanciones administrativas y costes económicos que pudieran derivarse de su incívica omisión. Vamos a enumerar una lista de enfermedades que pueden ser trasmitidas por las heces de los animales de compañía:

  • Giardiasis

A veces su presencia va acompañada de vómitos, que incluso puede ser el síntoma predominante. Se trata de un problema difícil de diagnosticar y de tratar, en especial cuando da lugar a procesos inflamatorios que provocan que la flora bacteriana normal del intestino sufra una gran multiplicación. La diarrea puede aparecer 5 días después de la exposición a la infección.

  • Teniasis

Los humanos y el perro se contagian por el consumo de huevos presentes en las heces de animales infectados, o por la ingestión de carnes y vísceras crudas o semicocidas que tengan los quistes en su interior. El cuadro clínico es: picazón en la zona perianal (alrrededor del ano). Ninguna de ellas constituyen un problema de salud para los seres humanos. En algunas especies productivas en cambio, como ovinos, caprinos, etc., producen enfermedades, acarreando incluso la muerte, lo que ocasiona perdidas económicas muy importantes para los productores.

  • Criptosporidiosis

Las personas pueden infectarse al beber accidentalmente (vía oral) agua contaminada (por ej. en lagos, arroyos, piscinas, baños de agua caliente), al ingerir alimentos contaminados o por contacto con objetos contaminados con heces o las manos sucias. El síntoma más común es una diarrea acuosa. Otros síntomas pueden incluir deshidratación, pérdida de peso, cólicos o dolor estomacal, fiebre, náuseas, vómitos.

  • Trichuriosis

La trichurosis es una de las parasitosis más frecuentes en los perros que se presenta generalmente de manera asintomática y ocasionalmente produce diarrea. La diarrea suele ser crónica y conlleva a los animales al desmejoramiento progresivo con pérdida de peso y anemia de leve a moderada, infecciones severas pueden provocar diarrea con sangre, problemas de perdida de sangre constante y esto puede provocar anemia por deficiencia de hierro.

  • Amebiasis

Esta patología es una infección que se manifiesta en el colon (intestino grueso) y, a veces, del hígado; es producida por una ameba. Gases e inflamación intestinal, calambres abdominales y dolor, fiebre, moco y sangre en las deposiciones (a veces), que se denomina disentería, cansancio, dolores musculares. Si el hígado está afectado: Dolor en la zona del hígado y el lado derecho del abdomen, ictericia (a veces): Coloración amarillenta de conjuntiva y piel producida por enfermedades hepáticas.

  • Toxocariasis

Es una enfermedad parasitaria que afecta a los perros, sobre todo el animal joven (cachorro) y se puede transmitir al hombre. Los síntomas que vamos a observar en los perros enfermos son: diarrea, timpanismo (abultamiento abdominal), enflaquecimiento, y muerte en caso de obstrucción. La forma de contaminación a las personas se da por ejemplo en parques sucios con materia fecal contaminada de los perros, o al acariciar un perro sucio con los huevos del parásito pegado en los pelos, y llevando la mano a la boca sin previa higienización.

  • Ancylostomiasis

Los cachorros con infestaciones severas de ancyilostomas pueden morir por pérdida aguda de sangre antes de llegar a las 3 semanas de edad Los perros adultos con infestaciones suaves no muestran síntomas, pero aquellos con infestaciones de ancyilostomas severos pueden presentar anemia, deshidratación, debilidad e inquietud. Las heces son de color rojo oscuro o negras por la presencia de sangre. También puede presentarse diarrea. Los ancylostomas también presentan una amenaza para la salud humana. Cutaneous larval migrans o "erupciones progresiva" es el término que describe a las infecciones larvales en los humanos.

  • Equinococosis/Hidatidosis

En los hospedadores intermediarios, los quistes desplazan gradualmente los tejidos normales, o provocan fibrosis, e inducen los síntomas de la enfermedad. En seres humanos, los síntomas dependen del órgano en que se desarrollan los quistes, así como del tamaño y número de quistes. También pueden encontrarse numerosos quistes de E. granulosus en el cerebro, riñones, huesos o testículos, donde provocan enfermedades de mayor gravedad. Si no se aplican medidas de control, las tasas de infección en el ganado y perros pueden ser muy elevadas y, por consiguiente, la incidencia en seres humanos también será de importancia.

  • Parvovirus

El virus del parvovirus canino es resistente bajo condiciones climáticas extremas y puede sobrevivir durante largos periodos. Se transporta con facilidad de un lugar a otro en el pelo o en las patas de los animales enfermos o bien en las jaulas, los zapatos, o cualquier otro objeto contaminado. Los primeros signos de la enfermedad del parvovirus canino son generalmente vómitos y diarreas severas, que se producirán a menudo a los 5 o 7 días de haber contraído la infección. Al principio de la enfermedad las heces fecales serán por lo general de un color gris claro o amarillo grisáceo. En algunos casos, el primer signo serán heces fecales liquidas con manchas de sangre.

  • Cenurosis

Si el perro come las visceras de una oveja “modorra”, pasan a su intestino las membranas del cenuro con las “cabezas” de la larva, que se independizan a favor de las secreciones intestinales, se fijan a la mucosa y comienzan a producir los anillos de otras tantas tenias, quedando éstas totalmente formadas alrededor de las cuatro semanas de haber sido ingerido el cenuro. Así se ha cerrado el ciclo del parásito. Si bien el perro no padece esta enfermedad si sirve como trasmisor a otros animales e incluso al hombre.

  • Moquillo